Carla Villanueva y Roger San Andrés, dos de los voluntarios de Semilla en Barcelona, visitaron hace unos días los proyectos de la ONG sobre el terreno. Allí pudieron conocer a las creadoras de los regalos solidarios que, como voluntarios, venden en ferias y eventos. También conocer cómo este trabajo está mejorando sus vidas.

 

Carla Villanueva y Roger San Andrés abandonaron Varanasi en 2016, tras un viaje por India que duró todo el verano. Ambos se prometieron que volverían a la ciudad sagrada. Y dos años después han cumplido su promesa.

Han vuelto al lugar que despertó su espíritu solidario y que los llevó a convertirse en voluntarios de Semilla para el Cambio en Barcelona. Por eso, el regreso a Varanasi ha estado revestido de un significado especial, según cuentan estos dos catalanes. Como voluntarios de la ONG, entre otras cosas, se dedican a vender regalos solidario. Ahora, por fin han podido ponerles nombre y rostro a las personas que están detrás de estos productos: las artesanas de Semilla para el Cambio.

“Después de dos años vendiendo estos productos, por fin hemos visto quién los hace y cómo. También hemos podido comprobar la mejora en la calidad de vida que supone para ellas. Eso es muy reconfortante, porque le da sentido a nuestra labor como voluntarios”, cuenta Roger, que realizó junto a Carla y otras cuatro personas una visita guiada por la ONG el pasado 24 de diciembre.

 

Un punto de venta físico en Barcelona

Al llegar a Barcelona en 2016, tras un viaje por India en el que se habían quedado impresionados por la pobreza extrema y las malas condiciones de salud, educación y nutrición en el subcontinente, Carla y Roger no se lo pensaron dos veces y contactaron con el grupo de voluntariado de Semilla en la ciudad. Se unieron a este equipo, con el que pronto comenzaron a asistir a ferias y otros eventos para difundir la labor de la ONG.

“Fue duro dejar la India y volver a la rutina del día a día en Barcelona, con trabajos con horarios fijos y una vida en general más rutinaria. El grupo de voluntariado fue la forma de seguir conectados con ese mundo que nos había enamorado y al mismo tiempo cumplir con lo que considerábamos que era nuestro deber como seres humanos”, explica Roger.

Al poco tiempo de volver a la ciudad, Carla comenzó a trabajar como dependienta en Altaïr, una famosa librería de viajes situada en la capital catalana. Tras explicar el proyecto de Semilla a los dueños del negocio, se creó el primer punto de venta físico constante de regalos solidarios de Semilla para el Cambio en la ciudad. Según explica la voluntaria, “al final todo el personal de la librería terminó involucrándose con el proyecto y ayudando a vender los regalos solidarios”.

 

El éxito de los regalos solidarios

La experiencia de Carla y Roger, supone un interesante testimonio sobre el éxito de los regalos solidarios de Semilla para el Cambio durante los últimos años. Según explican ambos voluntarios, la calidad de los regalos solidarios mejoró mucho desde que la ONG puso en marcha el Taller de artesanía, ya que antes se compraban los artículos a tiendas o artesanos locales, mientras que ahora los elaboran beneficiarias de la ONG. Además, según afirman, la conciencia de que se trataba de productos que “estaban hechos con una finalidad”, contribuyó a su éxito.

Hacer un regalo de Semilla es hacer un regalo doble, porque por un lado estás regalando un artículo especial, confeccionado a mano y con los mejores materiales; y al mismo tiempo les estás regalando una vida digna a las familias de los slums de Varanasi”, nos cuenta Carla, que acostumbrada a explicar las diferentes iniciativas de Semilla para el Cambio a los compradores de regalos solidarios, por fin ha podido conocerlas en persona.

En el Taller de artesanía de Semilla para el Cambio, a los dos voluntarios les llamó la atención el ambiente de compañerismo, amistad y complicidad que reina entre las mujeres. “Para ellas, el taller de regalos no es solo su lugar de trabajo, también es el lugar en el que se reúne su círculo social, en el que se crían sus hijos, en el que se cuentan sus problemas y se ayudan mutuamente”, apunta Roger.

Al comprar los productos solidarios de este taller de Semilla para el Cambio no solo contribuyes al empoderamiento de las mujeres de los slums de Varanasi, sino también a mejorar las condiciones de vida de toda la comunidad.

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