«Teníamos claro que los regalos de nuestra boda tenían que ser de las mujeres de los ‘slums’»

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Lucía Artaza e Iñaki González son, respectivamente, la coordinadora y el responsable de comunicación del grupo de voluntariado de Semilla en Euskadi. Este verano se casaron y aprovecharon el momento para compartir con sus familiares y amigos esta faceta solidaria, eligiendo como detalle para sus invitados los productos elaborados por la mujeres de los slums. 

“Hace dos años, cuando viajamos a Varanasi por primera vez, conocimos el taller de artesanía de Semilla para el Cambio y nos gustó este proyecto de empoderamiento de la mujer -cuentan-. Además de participar en el taller, las mujeres reciben clases de alfabetización, por lo que no sólo ganan un sueldo digno, sino que este trabajo les motiva y fortalece su confianza. Con todo esto, teníamos claro que nuestros regalos de boda tenían que estar elaborados por ellas”.

Desde su visita a los proyectos de Semilla, en el verano de 2015, esta pareja vasca, junto con otros colaboradores, crearon el Grupo de Voluntariado de Euskadi y han podido seguir muy de cerca los proyectos de la ONG. “Para nosotros, Semilla es muy especial, así que tenerles presentes el día de nuestra boda y poder aportar nuestro granito de arena fue muy importante”, explican.

Según nos cuentan, los detalles tuvieron mucho éxito entre los invitados. “Estaban expuestos en el salón, para que la gente cogiera lo que quisiera, y cuando nosotros entramos, ya no quedaba ni uno”, recuerdan. “Como estamos acostumbrados a ir a los mercadillos con todos los regalos solidarios, quisimos que hubiera también un popurrí de cosas: llaveros, marcapáginas, macetas, monederos… y que la gente pudiera elegir lo que más le gustara”.

Y aunque todo gustó mucho -e incluso algún invitado se llevó más de un producto-, reconocen que lo que más éxito tuvo fueron los monederos. “Era un producto que se acababa de lanzar y que era nuevo para nuestros familiares y amigos, que son los que nos siguen a todos los eventos y ya conocen los productos de Semilla. Este no lo habían visto todavía”.

Además, Lucía e Iñaki cuentan que los regalos sirvieron también para dar a conocer la labor de Semilla a aquellos que aún no la conocía. “Muchos invitados nos preguntaron por el trabajo de la ONG e incluso nos dijeron que deberíamos haber puesto una hucha para donaciones”.

“Dentro de todo el presupuesto de una boda, no cuesta mucho dedicar una pequeña parte a una causa solidaria. Con este gesto contribuyes a que las mujeres de los slums tengan un futuro mejor”, concluyen.

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