“Aquí tengo la oportunidad de aprender y de hacer un trabajo que me gusta y me parece útil”

Muskaan es una de las últimas artesanas que se ha unido al equipo del Taller de Artesanía de Semilla para el Cambio y a los proyectos de empoderamiento de la mujer. Tiene 16 años, pero hasta ahora no había podido estudiar ni acceder a un buen trabajo. Ahora le encanta su nueva ocupación y la independencia económica que le aporta le ha permitido convencer a sus padres para que no insistan en casarla antes de ser mayor de edad. 

 

Hasta hace unos meses, Muskaan se encargaba del trabajo de la chabola en la que vive con su familia, en uno de los slums de Sigra (Varanasi). Es la mayor de cuatro hermanos (dos niñas y un niño) y sus padres ya empezaban a presionarla para que se casara, pero a través de una vecina se enteró de la existencia del proyecto de Alfabetización de adultos de Semilla y se unió. “Siempre quise estudiar, pero nunca tuve la oportunidad —cuenta—. Me sentía impotente al no ser capaz de leer los carteles que encontraba en la calle o en los hospitales… y además, quiero aprender inglés”.

Una vía para no casarse antes de los 18

Tras aprender a leer y escribir siguió con su formación en el curso de Corte y Confección, que le abrió también las puertas del Taller de Artesanía, en el que trabaja desde hace un par de meses elaborando productos solidarios y que le ofrece la posibilidad de ganar dinero. “Ahora trabajo en algo que me gusta y que, además, me parece útil”, dice. Además, esto le ha permitido otra importante cosa: no casarse antes de los 18 años. “Aunque en un principio fue un motivo de conflicto con mis padres, viendo que mis progresos académicos en Semilla también me suponían independencia económica y que eran una ayuda para toda la familia, acabaron aceptando”, explica.

“Me encanta ir al centro de Semilla para el Cambio todos los días —añade—. Allí siento el amor de todos los que me rodean y tengo la oportunidad de aprender cosas nuevas, algo que me encanta. Lo mejor es encontrarme con la maestra de costura, Ruchi, que nos enseña todo desde el amor”.

Muskaan ha podido cambiar su vida gracias al Programa de Mujer de Semilla, pero hay otras mujeres como ella que también necesitan nuestra ayuda. Con la Campaña Con M de Mujer, Semilla espera seguir ampliando sus proyectos y llegar a más beneficiarias.

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