Joan Ginestà: “Me siento muy orgulloso de haber puesto en marcha Marina Silk con Semilla”

marinateam_joan-03_350x350-2En 2011, el empresario catalán Joan Ginestà aterrizó en India con una idea en la cabeza, realizar un proyecto social en este país y colaborar con alguna ONG pequeña. Conoció a María Bodelón y nació Marina Silk, el taller de pintado de pañuelos de seda de Semilla para el Cambio. “El día que quedé con María por primera vez, mientras tomábamos un chai al lado del Ganges, empezamos a divagar sobre el tipo de proyecto que podíamos poner en marcha. Mi experiencia en el mundo textil y los contactos de mi mujer en el mundo del arte acabaron por darnos la idea”.

Unos años después,en 2013,  con un proyecto ya autosostenible, dejó Marina Silk completamente en manos de nuestra ONG. Ahora nos cuenta su visión de la experiencia y de su evolución.

¿Qué es lo que te empujó a crear un proyecto social como Marina Silk?

Me siento una persona afortunada y quería devolver algo a la sociedad. Ves que otra gente no tiene la misma suerte o las mismas oportunidades que tengo yo, por eso intento colaborar con proyectos solidarios de este tipo. Además, como empresario, me motivaba también poner en marcha un proyecto empresarial como este.

¿Cómo recuerdas los inicios del taller?

Fue un proyecto duro y difícil. Mi concepción de empresario es muy rígida y eso no encajaba bien con el ritmo de trabajo que tienen allí. Las mujeres no tenían la disciplina suficiente, traían a los hijos al taller.. . y la puesta en marcha fue complicada, pero la naturaleza desinteresada y la implicación que todas las partes teníamos hizo que acabara bien y que todo fuera para delante.

En esos primeros tiempos, también la plantilla de tu empresa, Marina Textil, se implicó mucho.

Sí, desde mi empresa se trabajó en este proyecto como si fuese parte de nuestro proyecto empresarial, pero la gente tenía una motivación muy especial. Mis empleados no cobraban más por hacer cosas para Marina Silk, pero trabajaban en el proyecto tanto durante las horas de trabajo como fuera de su horario laboral . Todos se implicaron mucho.

Y una vez el proyecto ha quedado en manos de Semilla ¿cómo has visto su evolución?

Ha cambiado mi concepción inicial, pero no en un sentido negativo. Mi visión era puramente empresarial, generar más dinero para contratar a más mujeres, pero eso requiere de una gran experiencia empresarial y de una disciplina que no se adapta a la realidad de las comunidades con las que trabaja Semilla. Ahora Marina Silk ha cogido otro ritmo y funciona de una manera diferente a como yo había previsto al principio, pero eso no significa nada malo, de hecho no me gustaría que el proyecto fuera mal.

Ahora, desde la distancia, ¿cuál es tu valoración de la experiencia?

Aunque fue muy duro, estoy muy orgulloso de este proyecto. La compensación no ha sido económica, pero si en otros muchos aspectos. Es una iniciativa que pusimos en marcha Semilla para el Cambio y Marina Textil y una historia muy bonita en la que también tuvimos muchos buenos momentos. Me siento muy orgulloso de haberlo llevado a cabo.

Entonces, ¿recomiendas comprar pañuelos Marina Silk?

Mi empresa regala pañuelos Marina Silk. En su momento compramos un buen stock y cuando se acaben, compraremos más.

 

 

 

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